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Los adultos deben estar siempre pendientes sobre cómo sus hijos se expresan y si entienden las instrucciones que se les dan. Porque la detección precoz de los problemas de lenguaje es fundamental para el desarrollo integral del niño.
No es fácil para los padres detectar si un niño tiene un trastorno específico de lenguaje (TEL). Muchas veces, por simple desconocimiento sobre en qué consiste esta dificultad y el lenguaje en general.
"Todos los padres saben a qué edad debería caminar o dejar los pañales su hijo o hija. Sin embargo, la mayoría desconoce cuándo los niños deberían manejar ciertas habilidades del lenguaje, probablemente porque a diferencia de otros aspectos del desarrollo, las manifestaciones lingüísticas son menos evidentes", explica la fonoaudióloga Pía Villanueva, académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y magíster en Ciencias Odontológicas.
Dice además que generalmente los padres confunden los problemas de pronunciación con dificultades del lenguaje.
"Existen dificultades para pronunciar ciertos sonidos en forma sistemática- como RR- que no corresponden al TEL, el cual es una limitación significativa en el desarrollo del lenguaje que sufren algunos niños, sin que existan factores que lo expliquen, como podría ser una pérdida auditiva, daño cerebral, compromiso cognitivo o factores socioambientales".
Según explica Pía Villanueva, el TEL se presenta entre el 2% y el 8% de los niños de entre 3 y 8 años, registrándose una mayor presencia en varones, en una relación de 4 a 1. Y agrega que el trastorno puede presentarse en distintos grados, pues las dificultades van desde problemas puntuales en la producción de palabras hasta formas más severas, en las que se ven afectadas tanto las dimensiones expresivas como las comprensivas del lenguaje oral.
¿Por qué se produce este problema? Aún no están claras las causas. Pero sí se sabe que, por ejemplo, es mucho más probable que un niño presente TEL si algún familiar directo, como los padres, hubieran presentado alguna dificultad del desarrollo del lenguaje.
"Hoy se estima que existen factores genéticos que inciden en este trastorno (ver recuadro) y se están realizando análisis genómicos que permitirán importantes avances en la detección del TEL".
Pero mientras no se avance más en este ámbito, hay que enfatizar el método más efectivo encontrado hasta hoy: poner mucha atención en las conductas de los hijos.
¿A qué signos deben estar alertas los padres?
Por ejemplo, a que el niño o niña no entienda lo que se le está pidiendo. Claro que, señala la experta, a veces es difícil que los padres se den cuenta de la presencia de esta dificultad de comprensión, pues en la comunicación cotidiana, el contexto, los gestos y la entonación contribuyen a que los niños entiendan mejor el lenguaje oral.
También, dice Pía Villanueva, hay que estar alerta si el niño tiene dificultades para darse a entender. "Son menores que hablan como niños más chicos, su lenguaje es más enredado, usan oraciones más simples" Y afirma que pasados los 4 años de vida ya no es normal que la familia tenga que traducirles a terceros lo que el niño trata de decir. A esa edad el menor ya debiera ser capaz de contestar -dentro de las limitaciones propias de su edad- a un tercero. Y a los seis años se pide que el niño o niña sea capaz de relatar, por ejemplo, que cuente qué hizo en las vacaciones, que use oraciones con tiempos verbales correctos".
Pero señala la experta que no siempre ambas dificultades se presentan simultáneamente.
"El niño con problemas expresivos no siempre tiene problemas de comprensión. Pero generalmente un niño con problemas de comprensión sí tiene problemas de expresión".
Por ello, afirma, hay que poner especial atención en cómo actúan sus hijos y seguir ciertas estrategias al observarlos. Por ejemplo, leerle al niño un cuento y que él lo relate de vuelta. Es fundamental conversar con el niño, incentivarlo a que cuente lo que ha hecho.
Señala la experta que una detección precoz es fundamental, pues si este trastorno no es tratado a tiempo, puede afectar otras áreas de aprendizaje, especialmente el lenguaje escrito. Incluso se ha demostrado que este problema se va extendiendo a otros ámbitos, como la lectoescritura y el aprendizaje matemático.
"En ese sentido, un momento donde se puede descubrir su presencia es en el jardín infantil, por lo que es importante mantener una buena comunicación con las parvularias, quienes pueden pedir derivar al niño a una fonoaudióloga. Lo ideal es llegar al colegio con el tratamiento terminado o al menos comenzado".
También, hay que estar atento a lo que dicen las personas que no conviven diariamente con los niños, como una tía, la abuela o un amigo. "Cuando ellos hacen un comentario a este respecto, hay que tomar nota", asegura.
Y da un consejo final: "Ante la duda, lo mejor es consultar a un especialista".
Factor genético
Señala Pía Villanueva que las últimas investigaciones demuestran que el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) es una enfermedad compleja en la cual intervienen varios genes. "Por ejemplo, gracias a investigaciones de la Universidad de Chile, que hemos realizado en el archipiélago Juan Fernández, se ha podido observar que el alelo 230 del cromosoma 16 es un marcador genético del TEL. Y actualmente estamos trabajando con la Universidad de Oxford para estudiar todos los cromosomas en relación al TEL".
Fuente: www.emol.com
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